Reconstituyente, rica en clorofila, taninos y sales minerales, la ortiga blanca o lamium album, es muy útil para mitigar afecciones que limitan nuestro bienestar. 

Es una planta silvestre y se distingue de la ortiga verde por la ausencia de pelos en sus hojas y por el color de sus flores. Como complemento nutricional, pueden comerse sus hojas crudas o cocidas en ensaladas

La ortiga blanca, conocida también como ortiga muerta, es menos común que la verde, pero se consigue en lugares de clima seco. Es originaria de Europa y se ha expandido su uso por todo el mundo gracias a sus propiedades curativas.  

Cómo preparar una infusión de ortiga blanca

Los jarabes se elaboran con las flores, mientras que con las hojas frescas o disecadas se preparan las infusiones, tal como se hace con las otras plantas medicinales. En este caso, puede empezar por:

  • Calentar agua
  • Una vez hervida vierta las hojas
  • Deje reposar por unos minutos.
  • Cuele y listo, ya puede tomar el extracto. 

Para la elaboración del jarabe, las flores deben recolectarse cuando están secas, entre los meses de mayo y septiembre, y antes de que se abran, porque aún conservan sus propiedades.

Colóquelas bajo sombra a una temperatura menor a 40 grados centígrados durante siete días para guardarlas luego en envases secos y sin humedad alrededor. 

Propiedades 

La ortiga blanca es antiséptica, antiinflamatoria, diurética, tónica, colagoga y astringente.

Se recomienda aplicar el mucílago de la planta para infecciones en la piel como dermatitis, problemas de acné y para las quemaduras.

Su consumo es ideal para el tratamiento de afecciones relacionadas con el periodo menstrual como el exceso de flujo (leucorrea), sangrados entre fechas (metrorragias) o dolor (dismenorreas).

El extracto de la raíz de esta planta, por su acción antiinflamatoria, alivia los síntomas de hiperplasia benigna de próstata. 

Las infusiones son muy provechosas como antisépticas y expectorantes en el tratamiento de catarros, bronquitis, enfisemas, resfriados y asma.

Beber su extracto ayuda a controlar la hipertensión arterial, ya que es levemente hipotensora. Como diurética, coadyuva a eliminar toxinas y ácido úrico, y es recomendable para quienes retienen líquido y los que tienen problemas de sobrepeso.  

Como depurativa, esta planta es recomendable para mitigar los males de la gota y problemas de cálculo renal. Puede tomarse también en caso de enfermedades hepáticas como la cirrosis. Como colagoga, ayuda a expulsar exceso de bilis retenida en la vesícula biliar.     

Como astringente, además de sus propiedades para problemas respiratorios, también sirve para atacar diarreas u otros desórdenes intestinales y eliminar grasa o caspa del cuero cabelludo. Rica en zinc, puede usarse para endurecer las uñas y fortalecer el cabello. Pueden usarse también a modo de cataplasmas sus hojas para problemas en las articulaciones.  

Igualmente, es ideal para personas con síntomas anémicos o deficiencias vitamínicas, o que estén convalecientes. En este caso, beber infusiones o comer ensaladas con sus hojas.     

No es recomendable su consumo durante el embarazo o si se sospecha de él, ni para personas de bajo peso. 

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